El Museo San Telmo acogerá hasta el 1 de noviembre la exposición La disciplina del caos, que recoge una selección de collages creados por Isabel Coixet. Aunque Coixet es conocida por su carrera cinematográfica, con esta iniciativa muestra la faceta más desconocida de su labor creativa, que ha desarrollado de forma paralela en los últimos años.
Esta exposición, organizada con la colaboración del Festival de San Sebastián, se presentó en 2025 en el Museo Thyssen-Bornemisza, dentro de la programación de PhotoEspaña, y llega a San Telmo con varias obras nuevas.
La muestra reúne más de 60 trabajos creados en tres ciudades diferentes en las que vivió la cineasta: Nueva York, Roma y Montolieu. En estos collages, realizados tanto a mano como mediante técnicas digitales, crea a partir de fotografías, recortes, textos y objetos encontrados, composiciones que combinan referencias personales, recuerdos, fragmentos de otras vidas e imágenes procedentes de contextos muy diferentes.
Junto con la exposición, el Museo ha editado una publicación con textos de Isabel Coixet, la periodista, escritora y guionista Laura Ferras y la historiadora del arte Estrella de Diego, que ha ejercido de comisaria en anteriores sedes de la muestra.
Texto de Coixet para la publicación
“(…) Hay momentos en los que la cámara pesa demasiado, el guión es una trampa, las palabras se ponen difíciles, y lo único que uno puede hacer es sentarse en el suelo con unas tijeras y atacar algo que ya existe. Recortar es un acto de violencia muy controlada. Muy civilizada. Recortas lo que te sobra del mundo y lo vuelves a pegar en un orden que no existía antes. Es, quizás, la definición menos obtusa de lo que hago siempre, en cualquier medio. (…)
No sé qué son estas piezas. Sé que puedo estar bloqueada con una de ellas un mes, mientras otras salen solas. Tengo mis dudas sobre casi todo lo que hago, y en eso, al menos, soy consistente. Lo que sí sé es que son honestos de una manera en que pocas cosas mías lo son: no pretenden nada, no tienen segundo acto, no buscan la aprobación de nadie. Son, simplemente, lo que quedó cuando paré de pensar y empecé a recortar y rehacer y recolocar y resignificar.
Entren. Miren. Y si algo les emociona, piensen que quizás era necesario”.


