La creadora donostiarra Itziar Okariz es reconocida por su trayectoria artística

Los Premios Gure Artea 2026, los galardones más importantes que se conceden en Euskadi en el ámbito de las artes plásticas y visuales, han reconocido la trayectoria de la creadora Itziar Okariz (Donostia, 1965). También han distinguido a Beatriz Olabarrieta (Bilbao, 1979) y a Kampai Espazioa, espacio autogestionado ubicado la capital vizcaína.

Las personas y entidades galardonadas recibirán el premio en el acto de entrega, que se celebrará el próximo 28 de octubre en Tabakalera (Donostia-San Sebastián). El premio de Okariz tiene una dotación económica de 30.000 euros y los de Olabarrieta y Kampai, de 25.000 euros.

El viceconsejero de Cultura, Andoni Iturbe, ha destacado que las personas y entidades premiadas este año “son un ejemplo de un sistema del arte vasco diverso, sólido y conectado con su tiempo”. El jurado ha estado compuesto por la comisaria e investigadora Catalina Lozano Moreno, que ha ejercido como presidenta, y por Ane Abalde Amezaga, Jon Mikel Euba Arrue, Josu Bilbao Ugalde y Miriam Alzuri Milanes como vocales.

En el caso de Okariz, la decisión reconoce una de las trayectorias más sólidas e influyentes surgidas en el contexto artístico vasco en las últimas décadas. A través de performances, acciones, vídeos, instalaciones y piezas de texto, Okariz ha desarrollado durante más de treinta y cinco años una investigación artística centrada en las relaciones entre arquitectura, territorio, cuerpo, ritual, sexualidad y lenguaje.

El jurado ha destacado la calidad artística de una obra que ha construido un lenguaje propio, capaz de integrar de manera coherente las dimensiones performativas y conceptuales. Asimismo, ha subrayado una trayectoria caracterizada por el rigor, la coherencia y una constante voluntad de experimentación. Según el jurado, Okariz pertenece a una generación de artistas que introdujo el elemento performativo como herramienta fundamental para la creación de significado, convirtiéndose en una referencia internacional en el ámbito de la performance contemporánea.

Influencia sobre varias generaciones

Entre las razones que motivan este reconocimiento figura también su permanente actitud de búsqueda y renovación. Lejos de acomodarse en fórmulas ya consolidadas, la artista continúa desarrollando nuevos proyectos y explorando formas inéditas de abordar su práctica, manteniendo intacta su capacidad de asumir riesgos.

El jurado ha puesto igualmente en valor la profunda influencia que su trabajo ha ejercido sobre varias generaciones de artistas, especialmente en los campos de la performance, la escritura y la escultura, así como su compromiso con la formación y la transmisión de conocimiento. En este sentido, ha participado en iniciativas como Kalostra, el Instituto de Prácticas Artísticas (JAI) o diversos programas docentes de la Universidad del País Vasco, la Elías Querejeta Zine Eskola y la Cooper Union de Nueva York.

Su proyección internacional queda reflejada en una intensa actividad expositiva y performativa desarrollada en instituciones y centros de referencia de Europa, América y Asia, así como en su participación en la 58ª Bienal de Venecia.

Campo de experimentación

La valoración del jurado sobre Beatriz Olabarrieta destaca que su práctica artística se desarrolla como un campo de experimentación en el que los objetos y materiales adquieren una sensibilidad especial hacia las situaciones en las que se insertan. Su trabajo se caracteriza por una aproximación intuitiva y relacional, en la que la improvisación opera como una herramienta de conocimiento capaz de responder a las particularidades de cada contexto.

También hace hincapié en su capacidad para intervenir mediante gestos mínimos y transformaciones sutiles sobre materiales cercanos a su estado original. A través de estas operaciones, los objetos dejan de funcionar únicamente como elementos materiales para convertirse en mecanismos capaces de activar relaciones, alterar percepciones y generar nuevas formas de experiencia.

En sus instalaciones aparecen de forma recurrente conceptos como la repetición, la fragilidad, el desgaste, los circuitos o los procesos automáticos. Estos elementos introducen una dimensión temporal que permite que la exposición permanezca abierta a lo que sucede en cada momento y lugar. Para el jurado, precisamente en esa apertura y en esa capacidad de adaptación reside una de las principales singularidades de su trabajo.

La artista, que vive y trabaja entre Euskadi y Londres, ha desarrollado gran parte de su trayectoria en diálogo con contextos artísticos internacionales. El jurado considera que esta experiencia ha enriquecido su práctica y ha contribuido a establecer puentes entre el contexto vasco y algunas de las líneas de investigación y experimentación más relevantes del panorama artístico contemporáneo.

Licenciada en Filosofía por la Universidad de Deusto y formada posteriormente en escultura en Londres, Beatriz Olabarrieta ha expuesto su trabajo en numerosos espacios e instituciones internacionales de referencia, consolidando una trayectoria marcada por el riesgo, la investigación y la capacidad de reinventar continuamente sus propios métodos de trabajo.

Espacio de encuentro y producción

En el caso de Kampai Espazioa, se reconoce la labor desarrollada por este proyecto en apoyo a la creación contemporánea, especialmente en el ámbito de las prácticas escénicas y performativas y de las artes visuales. Desde su puesta en marcha, ha impulsado un espacio de encuentro, producción y exhibición abierto a artistas, colectivos y agentes culturales de diferentes generaciones.

La valoración del jurado destaca especialmente su compromiso con las prácticas emergentes y su capacidad para ofrecer oportunidades de desarrollo y visibilidad a nuevas creadoras y creadores. Asimismo, subraya la coherencia de un programa que combina exhibición, mediación y acompañamiento artístico, contribuyendo a acercar el arte contemporáneo a públicos cada vez más diversos.

Según el jurado, Kampai Espazioa ha demostrado una notable capacidad para generar contexto, favorecer la colaboración entre agentes y fortalecer el tejido artístico vasco más joven. Gracias a este trabajo continuado, el espacio se ha consolidado como una iniciativa de referencia dentro del ecosistema artístico contemporáneo de Euskadi.