
Euskal Museoa Bilbao acogerá desde esta semana, y hasta finales de año, la exposición «Uhinak», un proyecto de Ra Asensi que podrá visitarse en el espacio Kukula del edificio Misericordia, un lugar concebido para generar nuevas lecturas contemporáneas de la colección y del patrimonio cultural vasco.
La muestra propone una reinterpretación de la memoria, el patrimonio y las voces silenciadas de las mujeres vinculadas a la tradición alfarera vasca.
«Uhinak», que en euskera significa “olas” u “ondas”, toma como punto de partida una investigación desarrollada por Ra Asensi en torno a la memoria de mujeres vascas vinculadas a la producción cerámica y al transporte de agua. La artista construye una instalación escultórica formada por piezas cerámicas inspiradas en ondas de voz que transforman testimonios, silencios y recuerdos en formas físicas que ocupan el espacio.
La propuesta nace de un proceso de escucha e investigación realizado a partir de entrevistas a antiguas trabajadoras de la fábrica Porcelanas Bidasoa y a la artesana y directora del Museo de Alfarería Vasca, Blanka Gómez de Segura. A través de estos relatos, la artista reflexiona sobre aquellas historias que han permanecido en los márgenes de la memoria colectiva y les otorga una nueva presencia mediante el lenguaje escultórico.
La instalación escultórica está compuesta por formas realizadas en gres vidriado con óxidos, arcilla recolectada en Ollerías, efectos de algas procedentes del Cantábrico, dispuestas sobre estructuras de acero corten y acompañadas por agua local. Estos materiales evolucionan durante el periodo expositivo, generando cambios y transformaciones que convierten la producción en una obra viva y en constante proceso.
La artista
Ra Asensi (Bilbai, 1989), es doctoranda en el departamento de escultura de la Universidad del País Vasco y en 2015 obtuvo el tercer premio Arteshop. También fue seleccionada en Ertibil y recibió una subvención para la producción en Artes Plásticas y Visuales del Gobierno Vasco con el proyecto “Abrazar el ornamento como lenguaje para la insurrección”.
La práctica de la artista se caracteriza por la generación de artefactos y dispositivos que expanden los límites materiales del cuerpo. Su trabajo se nutre de la cerámica y sus procesos, el arte de acción, la fotografía como huella lumínica y la escultura, generando fricciones entre cuerpos, tecnologías y naturalezas. En los últimos años, su investigación se ha centrado en conectar sonido, tacto y materialidad, explorando cómo estos lenguajes se entrelazan para activar nuevas formas de percepción.
En febrero de 2026, la sala Rekalde acogió su exposición ‘Tierra [adentro]’, len el marco del programa ‘barriek’ de la Diputación Foral de Bizkaia. Esta muestra la concibió como un territorio de escucha y resonancia, donde las obras permitían al público explorar capas de historia, afecto y materialidad, abriendo la posibilidad de revertir la mirada hacia dentro y hacia la tierra.


