Cada 22 de febrero desde 2011 se conmemora, a nivel estatal, el Día de la Igualdad Salarial. Es una fecha que busca poner de manifiesto que mujeres y hombres siguen sin ganar lo mismo por la realización del mismo trabajo o de trabajos de igual valor.
El estudio “La brecha retributiva entre mujeres y hombres: causas, evolución y consecuencias”, elaborado por Fundación Mujeres, actualiza la situación. Según la última Encuesta Anual de Estructura Salarial publicada en 2025 del Instituto Nacional de Estadística (INE), la ganancia media anual de los hombres fue de 30.372,49 € y la de las mujeres, de 25.591,31 €. Esto es: las mujeres perciben de media 4.781,18 euros menos al año.
La evolución de la ganancia media anual entre 2008 y 2023 indica que la brecha en España se sitúa en el 15,74%, el valor más bajo de la serie, mientras que el más elevado se produjo en 2013, con un 23,99%.
La brecha crece con la edad
La brecha también crece con el paso de los años. La más elevada afecta al grupo de 55-59 años, con un 19,39%, y la más baja se encuentra en la franja de 25 a 29 años, con un 6,91%. “En general, se incrementa con la edad, adquiriendo valores más elevados en el tramo de entre los 45 a los 59 años; lo que evidencia una progresiva ampliación de las desigualdades retributivas a lo largo del ciclo laboral”.
El estudio también pone de manifiesto diferencias importantes en las retribuciones percibidas por mujeres y hombres de forma sistemática y persistente en todas las variables analizadas (edad, estudios, nacionalidad, tipos de jornada, sector de actividad, ocupación o comunidad autónoma).
Aprecia, además, que aunque la brecha ha descendido en la última década, el ritmo es “lento e irregular”, condicionado por la situación del mercado laboral y frenándose en periodos de crisis (crisis financiera y COVID-19).
Segregación formativa
El informe considera, por otra parte, que las diferencias en las retribuciones entre mujeres y hombres se encuentra en la segregación formativa y la posterior segregación horizontal y vertical, que sitúa a mujeres en profesiones que se encuentran en la parte más baja de las escalas salariales y que en muchos casos se asocian con los roles tradicionales.
La mayor brecha retributiva, de un 29,89%, se da entre las personas con Formación Profesional de Grado Superior y estudios primarios, y la más baja en estudios universitarios, especialmente en las diplomaturas, con un 16,69%. La elevada diferencia en los estudios de FP se atribuye a la segregación por sexo de las familias profesionales y a la infravaloración económica en el mercado de las profesiones más feminizadas.
A pesar de que desde mediados del siglo pasado las mujeres se han incorporado de manera masiva al trabajo remunerado, los hombres no han asumido en la misma medida las tareas domésticas y de cuidado de menores y mayores dependientes. “Esto provoca que las mujeres sigan asumiendo dichas tareas y flexibilizando su participación laboral, con el correspondiente impacto en sus carreras profesionales e ingresos presentes y futuros”.
Este impacto se aprecia con mayor claridad en los hogares monomarentales y en las pensiones, que reflejan las discriminaciones y diferencias en los ingresos y cotizaciones que las mujeres han ido acumulando a lo largo de sus vidas, traducidas en un mayor riesgo de pobreza en su vejez.
Infravaloración del trabajo de las mujeres
Por otra parte, hay una sistemática atribución de menor valor al trabajo de las mujeres, considerándolo como algo secundario o de inferior utilidad. Esto se refleja en un gran número de sesgos en la valoración del trabajo de las mujeres.
Se considera que las profesiones más feminizadas no suponen esfuerzo, o que, en general, las mujeres están menos cualificadas que los hombres para el desempeño de un puesto. Especialmente, si este es de responsabilidad.
Freno por la subida del SMI
Las políticas y estrategias públicas que se han promovido en los últimos años –especialmente desde 2019– han impulsado el fomento de la igualdad retributiva por parte de empresas y administraciones públicas, aunque todavía queda mucho camino por recorrer.
Un ejemplo de ello son la progresiva subida del SMI (con un incremento acumulado del 61% desde 2018), la Ley Orgánica 2/2024 de Representación Paritaria y las medidas y recursos dirigidos a fomentar la conciliación y corresponsabilidad, como la ampliación en 2025 del permiso por nacimiento hasta las 19 semanas retribuidas e intransferibles para cada persona progenitora.


