Integrantes de la Bizkaiko E28 Koordinadora se movilizaron ayer en Bilbao para denunciar las múltiples violencias que atraviesan las vidas de las personas del colectivo intertransmaribibollo (personas intersexuales, trans, marikas, bisexuales, bolleras y demás disidentes sexuales y de género”.
Bajo el lema ‘Venganza queer frente a la violencia’, y coincidiendo con el Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia, la coordinadora resignificó el concepto de “venganza” como un acto de autodefensa colectiva, organización comunitaria y alegría “combativa y subversiva de existir”.
También aprovecharon el acto para denunciar que están “hartes” de que sus vidas sean cuestionadas y de que las violencias que sufre el colectivo intertransmaribibollo “son parte de un sistema que nos quiere fuera, invisibles o sometides”.
Este es el comunicado completo que leyeron en el puente de El Arenal:
“Estamos hartes de las violencias que atraviesan nuestras vidas cada día. Hartes de que se nos golpee, se nos expulse, se nos silencie y se nos quiera hacer desaparecer. Hartes de que nuestras vidas sigan siendo cuestionadas, vigiladas y precarizadas.
Hoy, en el día contra las violencias LGTBIfóbicas, no venimos solo a nombrarlas: venimos a señalarlas, a denunciarlas y a situarlas donde corresponden. Porque no son hechos aislados, ni errores puntuales. Son parte de un sistema que nos quiere fuera, invisibles o sometides.
Se expresan en las calles, en las miradas, en las instituciones, en el trabajo, en la vivienda o en la sanidad. Se sostienen en discursos reaccionarios que legitiman el odio y en estructuras que lo permiten.
Y frente a todo eso, lo decimos claro: no vamos a callarnos. No vamos a desaparecer. Venimos a señalar y denunciar algunas de las violencias que tenemos en nuestro día a día.
Violencia institucional es la de la UIG, que patologiza y traumatiza las vidas y cuerpos trans desde el cuerdismo y la gordofobia. Violencia institucional es la de las cárceles, donde las personas disidentes de género sufren aislamiento y agresiones. Violencia institucional es la precarización laboral que expulsa a las personas kuir y especialmente a las personas trans del sistema de empleo. Violencia institucional es la imposibilidad de acceder a una vivienda; violencia son los desahucios, y el no poder sostener unas condiciones habitacionales dignas. Ante todo esto, violencia es sin duda la hipocresía del ayuntamiento: el Bilbao “gayfriendly” que venden mientras aplican políticas de limpieza e higienismo para expulsar a les trabajadores sexuales de la calle. Violencia institucional es también intentar despolitizar la lucha intertransmaribibollo para monetizarla y privatizarla.
También hay que señalar la violencia transmisógina que opera explícitamente bajo el paraguas del feminismo, en Euskal Herria y otros contextos. Lo que sucedió aquí el 8 de marzo no es un hecho aislado: el movimiento TERF abolicionista fue por fin expulsado de la red feminista de Bilbao y esto ha traído un enfrentamiento directo en las calles. Seguirán teniéndonos enfrente porque no hay silencio cómplice que valga ante el fascismo.
Discursos reaccionarios, capitalistas y racistas
Por supuesto, todas estas violencias crecen y se legitiman dentro de un auge de discursos reaccionarios, capitalistas y racistas que no son ajenos al día a día en las calles de Bilbao. Se manifiestan en agresiones cotidianas, en abusos y humillaciones amparadas por el mismo sistema policial que pone su sello en la agenda del Pride bilbaíno.
Frente a todo esto, lo decimos claro: es hora de organizarnos. Es hora de responder. Es hora de construir fuerza colectiva para hacer frente a quienes nos quieren soles, aislades y vulnerables.
Nuestra venganza es organizarnos, es ocupar las calles, es la acción directa, es señalar a las instituciones, es hacer frente a las abolicionistas y transfóbicas. Nuestra venganza es no retroceder.
Nuestra venganza es también la alegría de existir y de sostenernos: en nuestras redes, en nuestras fiestas, en nuestros cuerpos y en nuestras alianzas. Una alegría combativa y subversiva, que no se deja asimilar. Llamamos a todes a la organización, a venir a las asambleas abiertas, a poner el cuerpo cuando se pueda, a ser parte, de la forma que sea, de la venganza colectiva.
GORA BORROKA INTERTRANSMARIBIBOLLOA!!”



