El ‘circo’ visual de Alejandra Icaza

“Educada en la constancia y el esmero, Alejandra Icaza siempre supo que la inspiración no es un regalo de cielo, y que solo llega cuando estás trabajando. Por eso su obra es el fruto de una dedicación plena al oficio de crear. Una tarea ardua a la que se entrega sin limites. Su ilusión inconfesable es bordar el cielo con flores. Hacer que la belleza ilumine cada rincón de la vida. Para ello no repara en esfuerzos […]”.

Así describe Javier Martín-Dominguez a la artista en su web. Sala Rekalde acoge hasta el 28 de febrero de 2027 la exposición ‘Circus’, de Alejandra Icaza (Bilbao, 1966) un recorrido por una trayectoria artística construida durante casi cuatro décadas entre la capital vizcaína, Nueva York, Londres, Madrid y distintas ciudades europeas y americanas.

Formada en centros como el Camden Art Centre y la St. Martin’s School of Art de Londres, el Círculo de Bellas Artes de Madrid, la Escola Massana de Barcelona, el Maryland Institute College of Art de Baltimore y la New York Studio School de Manhattan, Alejandra Icaza ha desarrollado una reconocida carrera internacional con exposiciones individuales y colectivas en España, Portugal, Países Bajos, Alemania, Brasil, México y Estados Unidos.

El título de la exposición, ‘Circus’, resume muchas de las constantes presentes en la obra de la artista: el juego, la memoria, el desafío creativo, la disciplina y la experimentación. Un universo visual en el que dibujo, pintura, palabras, símbolos y collage conviven para dar forma a composiciones llenas de referencias íntimas y abiertas a la interpretación del público.

Nuevas obras

La muestra también incorpora nuevas obras realizadas específicamente para la ocasión, “lo que añade un interés especial a un proyecto que permite contemplar tanto la evolución como la continuidad de una artista consolidada”, en palabras de Leixuri Arrizabalaga, diputada de Euskera, Cultura y Deporte.

La exposición toma como punto de partida una imagen especialmente significativa para la artista: la fotografía en blanco y negro de una niña dibujando con tiza sobre el asfalto, utilizada como imagen de su primera exposición individual, celebrada en Bilbao en 1989. Casi cuarenta años después, aquella actitud vinculada al juego, la observación y la libertad creativa sigue estando presente en una producción artística que ha evolucionado desde los pequeños formatos hacia composiciones de mayor escala, manteniendo siempre una fuerte identidad visual.

A lo largo del recorrido, el público descubrirá una obra que desafía los límites entre la figuración y la abstracción. Alejandra Icaza construye sus composiciones a partir de fondos de color creados con una paleta muy personal, fruto de la combinación de óleo y cera, sobre los que dibuja mediante incisiones que evocan el proceso del grabado.

Sus pinturas, concebidas como auténticos campos visuales abiertos a múltiples lecturas, se llenan de símbolos recurrentes que conforman una especie de jeroglífico emocional. Estas imágenes remiten tanto a la memoria de la infancia como a diversas tradiciones artísticas, desde la pintura flamenca hasta la miniatura oriental, y transmiten una constante tensión entre lo cercano y lo onírico, entre la aparente sencillez y una construcción minuciosa y profundamente elaborada.

Disfrute y exigencia

Para el comisario Miguel Fernández-Cid, la idea del circo funciona como una metáfora perfecta para acercarse al trabajo de Alejandra Icaza: un espacio donde conviven disfrute y exigencia, equilibrio y riesgo, precisión y libertad. Una práctica artística que invita al espectador a participar, interpretar y establecer conexiones personales con las obras.

Con motivo de esta exposición, Alejandra Icaza ha creado para Sala Rekalde nuevas obras sobre papel, y la escultura Manzanas (2026), realizada en madera, cristal y pintura, que podrá contemplarse desde la Alameda de Rekalde a través del escaparate de la sala. Estas creaciones inéditas dialogan con trabajos de distintas etapas de su carrera y permiten mostrar tanto la coherencia como la evolución de una trayectoria marcada por la constante exploración de los límites de la pintura.

La obra de Alejandra Icaza forma parte de importantes colecciones públicas y privadas nacionales e internacionales, entre ellas las de la Fundación Coca-Cola, el Centro Galego de Arte Contemporánea (CGAC), el DA2 de Salamanca o diversas instituciones de Europa y Estados Unidos.