Las trabajadoras de residencias se movilizan en Bizkaia por la precariedad y el impacto en su salud

Las trabajadoras de residencias y viviendas comunitarias de Bizkaia iniciaron ayer jueves una dinámica de movilizaciones frente a la Diputación Foral para exigir mejoras laborales y medidas que protejan su salud, en un contexto marcado por la precariedad y la sobrecarga estructural del sector.

La concentración, convocada por el sindicato ELA, marca el inicio de un calendario de protestas que se prolongará hasta julio. Las trabajadoras señalan a la institución foral como “máxima responsable del servicio”, al considerar que las actuales condiciones laborales están afectando tanto a su bienestar como a la calidad de la atención que se presta.

Bajo el lema ‘Cuando cuidar enferma’, las profesionales han denunciado cargas de trabajo “insostenibles” que, según sostienen, están teniendo un impacto directo en su salud. El sindicato sitúa el foco en un modelo de cuidados que, a su juicio, se sostiene sobre la precariedad laboral.

Según datos aportados por ELA, el sector presenta una tasa de temporalidad del 42% y un uso extendido de la contratación parcial, lo que, en la práctica, deriva en situaciones de inestabilidad. Ante esta realidad, reclaman medidas que garanticen empleo estable y mejores condiciones laborales.

Mejorar el empleo y el servicio

Entre las principales demandas, las trabajadoras exigen la conversión de contratos parciales en indefinidos a jornada completa, así como un refuerzo de las plantillas. También plantean la reducción de la jornada semanal a 32 horas y la garantía de un mínimo de dos trabajadoras por planta durante el turno de noche.

ELA señala que estas reivindicaciones se apoyan en evaluaciones de riesgos psicosociales realizadas en el sector, que alertan del impacto negativo de las condiciones actuales sobre la salud física y mental de las trabajadoras.

“El sistema de cuidados no puede seguir sosteniéndose a costa de la salud de las trabajadoras”, advierte el sindicato, que emplaza tanto a las empresas como a la Diputación Foral de Bizkaia a asumir su responsabilidad y dar respuesta a las demandas planteadas.

Las movilizaciones continuarán en abril con nuevas convocatorias, con el objetivo de lograr avances en la mejora del empleo y en la calidad del servicio en un sector esencial para la atención a personas dependientes y que presenta una alta feminización.