Las esculturas colgantes de alambre de Ruth Asawa llegan a Bilbao

El Museo Guggenheim ha abierto las puertas a la obra de la icónica Ruth Asawa, una artista que transformó el alambre en poesía visual. “Sus esculturas, ligeras y etéreas, desafían la gravedad y convierten el espacio en una experiencia sensorial única. Una retrospectiva imprescindible para sumergirse en un universo donde forma, luz y movimiento dialogan constantemente”, destacan desde la pinacoteca bilbaína.

‘Ruth Asawa: Retrospectiva’, una ambiciosa exposición dedicada a Ruth Aiko Asawa (Norwalk, 1926-San Francisco, 2013), con motivo del centenario de su nacimiento, y que podrá visitarse hasta el 13 de septiembre en las dos salas ubicadas junto al atrio. Es la primera gran retrospectiva en Europa dedicada a la artista estadounidense de origen japonés.

Las muestra incluye sus conocidas esculturas colgantes de alambre en bucle y sus obras realizadas con alambre atado e inspiradas en la naturaleza. Está organizada por el San Francisco Museum of Modern Art (SFMOMA) y el Museum of Modern Art de Nueva York (MoMA), en colaboración con el Guggenheim Bilbao.

La selección de cerca de 250 obras que reúne esta exposición permitirá “admirar” el diálogo que se establece en las creaciones de Asawa “entre conceptos que, aparentemente, parecen opuestos”, en palabras de la directora del Museo del Guggengeim, Miren Arzalluz. Son piezas que resumen, a lo largo de diez secciones y de manera cronológica, una trayectoria de seis décadas.

Otras expertas han destacado también la “profundidad, belleza y complejidad” de la obra de una creadora “icónica y pionera”.

Ruth Aiko Asawa integró su trabajo creativo en todos los aspectos de su vida como artista, educadora y defensora de las artes.

Para ilustrar esta interconexión, el Guggenheim ha seleccionado fotografías y documentos en correspondencia con las obras exhibidas, que abarcan desde sus más conocidas esculturas colgantes de alambre en bucle hasta piezas de alambre atado inspiradas en la naturaleza, pasando por moldes de arcilla y bronce, piezas de papiroflexia, pinturas, dibujos, cuadernos de bocetos y grabados.

Trascendiendo las distinciones entre abstracción y representación, figura y fondo, y espacio positivo y negativo, la obra de Asawa invita a contemplar cómo elementos muy heterogéneos se relacionan entre sí en composiciones que a su vez interactúan con su entorno.

Campos de internamiento

Durante la Segunda Guerra Mundial, debido a su ascendencia japonesa, Asawa fue recluida junto a su familia por el Gobierno estadounidense en un campo de internamiento en Arkansas. La artista tenía 16 años y allí pasaron 18 meses de encierro.

En 1946, tras serle denegado un título universitario que la acreditaba para enseñar arte, se matriculó en el Black Mountain College, institución educativa progresista ubicada en Carolina del Norte.

Desde su estancia en ese centro hasta el final de su vida en San Francisco, donde se trasladó en 1949, Asawa desarrolló para su práctica artística unos parámetros que le permitieron investigar las ideas de transparencia, continuidad y espacio.

Su estudio en casa

La célebre afirmación de Ruth Asawa “mi casa era y sigue siendo mi estudio” condensa su filosofía de integrar de manera orgánica el día a día familiar y la creación artística.

En este sentido, su hogar de San Francisco se convirtió en un espacio vivo donde se respiraba arte, siempre habitado por su familia, sus proyectos y sus icónicas esculturas colgantes de alambre. Inspirándose en este principio, esta sala reúne obras de distintos medios y momentos de la trayectoria de Asawa, junto con piezas realizadas por sus amigos de toda la vida, y da testimonio de su ilimitada práctica artística.