LECTURAS DEL COVID-19 | VANDANA SHIVA
«Las nuevas enfermedades se producen al invadir los bosques y violar la integridad de las especies»

La filósofa, escritora india y activista ecofeminista Vandana Shiva atribuye el surgimiento del cononavirus y otras nuevas enfermedades a la generalización de un “modelo de agricultura y alimentación globalizado, industrializado e ineficiente, que está invadiendo el hábitat ecológico de otras especies y manipulando animales y plantas sin respetar su integridad y su salud”. En concreto, asegura que en los últimos 50 años se han detectado 300 nuevos patógenos como resultado de esta dinámica de producción intensivista.

En un artículo en su blog, en el que incluye numerosas referencias a investigaciones y personas expertas, advierte de que “la salud del planeta y nuestra salud no se pueden separar”, pues es evidente, para ella, que “la ilusión de la tierra y sus seres como materia prima para ser explotada con fines de lucro está creando un mundo conectado”, sí, pero “a través de la enfermedad”.

Degradación de las dietas

Una enfermedad resultado de haber convertido las granjas en “monocultivos industriales para producir productos tóxicos y nutricionalmente vacíos”, lo que, unido al “procesamiento industrial con productos químicos sintéticos y la ingeniería genética en los laboratorios” ha contribuido a la “degradación” de las dietas.

Cuando habla de salud no se refiere simplemente a la ausencia de enfermedad, sino a “un continuo, desde el suelo, a las plantas y a nuestro microbioma intestinal”, de lo que deduce que proteger el bienestar de la población mundial pasa por “la protección de la biodiversidad, y por la integridad, la autoorganización de todos los seres vivos, incluidos los seres humanos”. Sin jerarquías, cada cual en su espacio.

La emergencia sanitaria por el coronavirus exige, por tanto, a su juicio, “un enfoque de sistemas basado en la interconexión”; en una atención médica, no sólo enfocada en el virus, “sino también en cómo se propagan las nuevas epidemias a medida que invadimos los hogares de otros seres”.

«Las enfermedades crónicas no transmisibles están matando a millones de personas y se deben a sistemas alimentarios antinaturales e insalubres»

Cualquier solución válida debe abordar igualmente “las enfermedades crónicas no transmisibles que se están extendiendo exponencialmente y matando a millones de personas”, y que tienen su origen en  “sistemas alimentarios industriales no sostenibles, antinaturales e insalubres”.

El ‘Cártel del Veneno’

El artículo ilustra extensamente el proceder del ‘Cártel del Veneno’, que es como califica a la gran industria agroalimentaria y a su utilización de químicos para aumentar la producción a gran escala, lo que califica sin paliativos de “desastre para la salud”.

Esa industria, sostiene, mantiene una estrecha alianza con las farmacéuticas (como prueba está la fusión de Bayer y Monsanto), cuyos intereses se entrecruzan en una dinámica perversa: “Las mismas corporaciones que venden los productos químicos que están causando enfermedades también venden productos farmacéuticos como curas para las enfermedades que han causado”. Un negocio redondo para esas multinacionales pero ruinoso en costes médicos para los Estados.

Se estima que «cada año se pierden en Europa 13 millones de puntos de CI por exposición prenatal a los organofosfatos»

Los perjuicios, siendo muchos y graves, llegan hasta límites inimaginables, pues pueden estar influyendo incluso en la integridad psico-física de las criaturas antes del nacimiento. Shiva explica que “un panel de expertos evaluó con ‘fuerte probabilidad’ que cada año se pierden en Europa 13 millones de puntos de CI por exposición prenatal a los organofosfatos, y que hay 59.300 casos adicionales de discapacidad intelectual”.

Tres grandes crisis y una solución

El planeta se enfrenta en estos momentos a tres grandes crisis, según la filósofa india: la extinción de especies, el cambio climático y la “catástrofe de las enfermedades crónicas”. Pues bien, para ella, no hay otra salida que “la agricultura orgánica regenerativa basada en la biodiversidad”.

Su apuesta es clara: deslocalización y desglobalización de una agricultura industrial “que crea hambre y enfermedades”, lo que pasa por potenciar las agriculturas locales “dejando espacio para que prosperen las diversas especies, las diversas culturas y las diversas economías locales vivas”.

En concreto, propone “dirigir la financiación pública a apoyar las granjas agroecológicas y las economías locales como un sistema de salud”. Como ventaja añadida, destaca que “la biodiversidad crea culturas y economías de cuidados, incluyendo el cuidado de la salud de la tierra y de las personas”.

«Que el aislamiento social requerido en esta emergencia de salud no destruya la comunidad y la cohesión social»

Es hora ya, a su juicio, de que los gobiernos “dejen de utilizar el dinero de nuestros impuestos para subvencionar y promover un sistema alimentario que está enfermando al planeta y a la gente” y piensa que, si quieren, pueden hacer un esfuerzo conjunto, como lo han demostrado en esta crisis del coronavirus.

Esta activista ecofeminista llama también a la ciudadanía a impedir que el aislamiento social requerido en esta emergencia de salud “se convierta en un patrón permanente de separación, destruyendo la comunidad y la cohesión social”. Se trata de evitar que “las precauciones de hoy se cimienten en un clima permanente de miedo”, pues está convencida de que el futuro “depende de nuestra unidad como humanidad en un planeta conectado a través de la biodiversidad y la salud”.